Blog 6: Del Renacimiento a su sombra

Leonardo Da Vinci, Michelangelo Buonarroti, Raffaello Sanzio, Sandro Botticelli, Donatello… ¿Aún no hemos dado con el tema principal? Añadiré algo más: “La última cena”, “David” (de Miguel Ángel), “La escuela de Atenas”, “El nacimiento de Venus” o “Gattamelata”.
Tras leer todos estos nombres de grandes artistas y sus mayores obras, tan sólo podemos pararnos a pensar en la grandeza de una época, el cómo, el qué y el porqué de toda esa magnificencia reunida en lo que conocemos como “Renacimiento”.
 
Época que transcurrió desde el 1.300 hasta el 1.700 aproximadamente, transición entre la Edad Media y la Era Moderna y cuya cuna fue la bella ciudad de Florencia. Fue Lorenzo di Medici, conocido como “el magnífico”, el que abrió las primeras bibliotecas públicas y cedió al pueblo todo el conocimiento que éstas recogían, además de abrir academias para las nuevas generaciones de artistas, como Leonardo o Miguel Ángel.
 
Si algo tenían en común muchos de estos artistas, es que se les consideraba polímatas, personas multidisciplinares u “Homo Universalis” (hombre universal). Esto quiere decir que estas personas desarrollaban sus capacidades y habilidades al máximo y en muchos campos de conocimiento distintos, como por ejemplo, Leonardo. Entre las disciplinas que trabajaba se encontraban: la pintura, la anatomía, la escritura, la arquitectura, la paleontología, la botánica, el arte, la ciencia, la escultura, la ingeniería, la filosofía, la música, la poesía y algunas más por concretar.
Volvamos un momento a nuestro año, 2018, era de la tecnología, innovación, desarrollo e información. ¿Qué pasaría si comparásemos ambas épocas? Nos daríamos cuenta de que todo lo que fue luz, un despertar, un sueño vivido o un camino con muchas bifurcaciones se ha convertido en automatización, especialización y un único camino a seguir como norma general.
 
A día de hoy, las nuevas generaciones estudian un Grado, con sus estudios de Máster correspondientes como complemento para realizar una labor en el mercado laboral. Son pocas las personas que deciden emprender y crear un proyecto que abarque varias ramas, en España únicamente un 5,7% de la población es emprendedora y sigue siendo por debajo de la media Europea a fecha de 2017.
 
¿Estamos orientando a las personas hacia una educación lineal sin alternativas para ampliar sus campos más allá de los estudios de postgrados y máster? ¿Deberíamos fomentar el emprendimiento y la formación en diversas áreas? De esta manera hablaríamos de un nuevo Renacimiento, de polimatía emprendedora.
 
Polimatía emprendedora ¿Concepto revolucionario o utopía de nuestros tiempos? Es cierto que muchas personas deciden emprender varios proyectos y de distintos sectores, pero, ¿todos tienen la formación que se requiere o es cuestión de ensayo-error hasta dar con el negocio estrella de tu ciudad o que al menos te permita vivir cómodamente?
 
Podríamos hablar de varios conceptos. Uno que apoya por una parte la formación requerida, el de la “autoformación” o capacidad de dedicarle el tiempo requerido a una disciplina a pesar de no tener unos estudios reglados sobre ella, pues a día de hoy contamos con los medios necesarios. Por la otra parte, hablamos de la dinámica del ensayo-error, conocida como “suerte” o “casualidad emprendedora”.
 
Hemos de dejar de pensar en casualidad y trabajar más la causalidad. La mayoría de los negocios (80%) abandonan al alcanzar el primer año de vida y los pocos que sobreviven (20%) acaban cerrando antes del quinto año.
 
Este hecho puede ser debido a múltiples factores, pero no seamos nosotros mismos uno de ellos. Trabajemos pues en los tres conceptos que hemos destacado a lo largo del artículo:
 
1. Polimatía Emprendedora.
2. Autoformación.
3. Causalidad.
 
De esta manera alguna pequeña parte de esa grandiosa alma renacentista se encontrará en nosotros mismos y en nuestros negocios, haciendo que seamos parte de esa minoría del 20% que sigue adelante con sus ideas transformadas en negocios de éxito.

Nacho Márquez Sánchez.